el amor de pareja

Qué es el amor de pareja

El amor en pareja

Primera parte…

«El amor de pareja es esa disposición del ánimo, en que la dicha del otro ser resulta esencial para la propia felicidad»

Robert Heinlein

«El amor en pareja es la unión que permite conservar la integridad y la individualidad propia»

Eric Fromm

«Amar es encontrar en la felicidad de otro la propia felicidad»

Giovanni Papini

Las anteriores citas son sólo un pequeño ejemplo de las distintas definiciones del amor. Si las refundiéramos en una sola quizá podríamos dar una definición plausible, con la inclusión de conceptos básicos como la felicidad del otro y la preservación de la individualidad.

Mucho se ha escrito sobre el amor, a veces, mezclando conceptos de amor y deseo, que en muchos casos no han servido para que se aprendiera a amar mejor. Al contrario, más bien se han inducido expectativas erróneas acerca del mismo.

Históricamente, la idea del amor no siempre ha estado unida a la de pareja estable. No hace tanto que, el matrimonio como institución, destinada a mantener un orden económico y social y a proporcionar un marco familiar sólido, no tenía que ver con el AMOR. Se elegía a la pareja por otros motivos y conveniencias. En el mejor de los casos, se esperaba que los contrayentes fueran lo suficientemente sensatos para ejercer sus responsabilidades y llegar, con el tiempo, a cierto grado de afecto mutuo.

Los roles estaban bien descritos y delimitados. Nadie se llamaba a engaño acerca de que el éxito matrimonial tuviera que ser sustentado por la mágica fuerza del AMOR.Y a pesar, de que por esa vía carente de todo encanto y romanticismo, muchas parejas consiguieron permanecer estables y duraderas en el tiempo sin demasiados sobresaltos.

Sin embargo, con la evolución social y educativa, las mejoras en la igualdad de sexos, el deseo de una mayor intimidad, etc., propiciaron la libertad de elección pero paradójicamente, los conflictos y las tasas de divorcio aumentaron notablemente.

De ello podría deducirse que ni el AMOR es algo inherente al matrimonio, ni la convivencia estable y duradera sea una consecuencia lógica del AMOR, al menos del amor romántico, cegador y deslumbrante.

Es fácil confundir amor con otras emociones parecidas: deseo, anhelo de compañía, necesidad de compenetración sexual, etc. El amor romántico, suele resistirse a la percepción de defectos e inconvenientes, fuerza salvadora de todos los obstáculos, NO ES, ni con mucho una póliza aseguradora de la estabilidad y la felicidad de la pareja.

El amor de pareja debe incluir entre otras cosas:

  • RESPETO hacia el otro y hacia sí mismo
  • El amor debe proporcionar una relación equitativa
  • No puede ser una forma de dependencia ni implicar posesión
  • Debe estar sujeto a un proceso de desarrollo
  • Su mantenimiento requerirá esfuerzo, voluntad, sentido común, perspicacia y buen humor.
  • Mantener vivos la ilusión y el deseo
Nada de esto es posible si no se tiene ante todo un concepto correcto de sí mismo y una imagen clara del otro como ser independiente. Ambas identidades deben desarrollarse y evolucionar.

Uno de los crasos errores de nuestros tiempos es suponer que habiendo amor ya es suficiente para sostener la pareja feliz y exenta de problemas y desacuerdos, sin dedicar un tiempo para analizar, preparar los caminos de la convivencia para después, mantenerlos, limpiarlos cada día, año tras año. No como una carga insoportable sino que, por el contrario, como algo que por ser algo muy preciado, requiere cuidado y dedicación.

Otro error más extendido, es creer que amar es fácil y sencillo, que lo difícil es encontrar a la persona adecuada. De antemano, no se prevé que habrá hábitos y costumbres a superar, acuerdos a pactar, errores a rectificar, desacuerdos en un marco, el del estrés cotidiano, no siempre fácil de manejar y del que hay que emerger continuamente para recordar quiénes somos y lo que queremos.

Continuará…

Virginia Barba, contáctame y hablamos

Ir arriba