¿Hay amistad en la pareja?

Cómo plantear un problema de pareja (1)

Primera parte…

Plantear correctamente un problema de pareja es la puerta de entrada para hallar una solución. Muchas dificultades o problemas dentro de la relación lo son porque no se puede hablar tranquilamente de ellos y nos acostumbramos a la incomodidad de arrastrarlos a lo largo del tiempo.

Cuando mejora la comunicación, muchos problemas de pareja parecen mejorar espontáneamente. Plantear problemas correctamente es una habilidad más de comunicación que requiere entrenamiento.

Algunas normas básicas que debemos tener en cuenta a la hora de plantear correctamente un problema de pareja:

  • Define tu objetivo: Aunque parezca redundante, hallar una solución que cambie el estado de las cosas es lo que pretendemos cuando nos planteamos un problema. No te dejes llevar por otros objetivos fáciles como culpar al otro, desahogarse, o simplemente quejarse.
  •  Habla de un solo problema: Intenta no mezclar temas. Habitualmente los problemas son complejos porque requieren el control de muchas variables. No pretendas solucionarlo todo a la vez. Escoje lo más sencillo, para empezar, si la solución implica varios pasos. Piensa que, al plantear un problema, tul objetivo es delimitar una solución concreta. Ello será más difícil si pretendes varias cosas a la vez.
  • Empieza de forma positiva: Si tú y tu pareja soléis enzarzaros fácilmente en una discusión cuando tenéis problemas, este paso es imprescindible. Si te acercas amablemente a tu pareja, con actitud conciliadora y positiva, difícilmente se pondrá en guardia. Sin embargo, si empiezas muy serio/a, con tono acusativo, negativo, imperativo o crítico, lo más probable es que consigas poner al otro a la defensiva o en su contra, lo cual no te va a ayudar a conseguir tu objetivo; y la responsabilidad de ello la tendrás tú por no cuidar la forma.
  • Se específico: Define claramente el problema, delimítalo. Ser específico es lo contrario de ser vago, general o inconcreto. Ante una petición específica, tu pareja puede responder claramente “sí” o “no”. Ante una petición inespecífica, no sabrá que se espera de él/ella, y ambos se sentirán incómodos por la falta de comprensión mutua. Por ejemplo decir: “Me gustaría que el lunes por la tarde recogieras tú a los niños en el colegio”, es más operativo, más específico que decir: “Me gustaría que te ocuparas más de los niños”. En general es mejor decir: ¿me explico?, en lugar de: ¿me entiendes?
  • Explica que te gustaría que ocurriera: si deseamos un cambio, una solución, es porque la situación actual resulta molesta. Si planteamos, lo que nos gustaría, seremos más gratamente escuchados que si decimos lo que nos gusta, lo cual implica una crítica o una posible acusación. “Me sentiría muy bien si me llamaras cuando vas a venir con retraso” tiene más probabilidad de ser aceptado y comprendido  que “Estoy harto de que nunca avises cuando vas a llegar tarde.
  • No hables del pasado: rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los “trapos sucios” del pasado, no solo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. El pasado sólo debe sacarse a colación constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno e intentamos volver a poner en marcha conductas positivas olvidadas. Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse: por tanto, hay que dirigir las energías al presente y al futuro.

            Continuará….

Virginia Barba

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